una realidad imaginaria: nuestra infancia

 


          Meternos con nuestra infancia, es una forma poderosa de entrar en contacto con una realidad que sigue operando en nuestra vida actual... por muchas décadas que hayan pasado. La realidad del niño-a interior. Si podemos vislumbrar esas escenas con un toque de esa percepción que teníamos entonces, sin juzgar a los adultos de nuestro entorno (dentro de lo posible) pero muy atentos a los mensajes que nos transmitieron, a su presencia o ausencia... estamos en el universo de nuestras raíces... 

         La literatura nos da varios recursos para llevarnos a ese tiempo ahora imaginario pero que alguna vez tuvo toda la potencia que tienen los hechos cotidianos o excepcionales durante la infancia. Es evidente que la primera vez que tomamos contacto con lo que nos rodea, nos deja una huella como la del cemento fresco. La impronta de los primeros años está grabada en nuestras emociones.

         Las emociones fueron el canal por el que recibimos muchísima información, en bruto. Si logramos conectarnos con ese primer canal, entenderemos la "necesidad psicológica" de ese personaje que fuimos construyendo y al cual denominamos "yo". O por lo menos intuiremos un poco por qué piensa como lo hace ese tal "yo".

     Muchas veces los adultos de nuestro entorno nos dejaban un lugar que a ellos les resultaba cómodo, útil. A veces era en función de ser sostén de una parte suya... algo que no es apropiado para la infancia. Otras veces de nos dejaron. a la deriva expuestos al peligro antes de habernos dado tiempo a construir los recursos de discernimiento imprescindibles para sobrevivir...

 Comenzar a escribir sobre esos tiempos, sin juzgar a nadie, dejarle hablar a ese niñx  que construía los mitos... que son las columnas de este presente.